martes, 8 de octubre de 2013

La gente coco

Este es un libro que escribí en el colegio cuándo era pequeña, a ver si os gusta:

Había una vez un loro llamado Plumilla que no le tenía miedo a nada. Con el pico excavaba hasta el núcleo de la tierra, en una batalla contra un mounstro marino perdió una pata y ahora iba tras la pista de un tesoro en medio de una jungla tropical. Cruzó la jungla y en un claro pudo avistar a lo lejos la cueva de los murciélagos chupasangre. Entró y oyó un ruido.
-¿Quién es?- preguntó decidido y sin miedo.
- Te estábamos esperando, Plumilla.
Todo estaba oscuro. De repente miles de ojos lo rodearon y algo le pegó en la cabeza dejándolo inconsciente.
Al abrir los ojos se vio rodeado de bolas marrones peludas con ojos, pies, boca, nariz y manos, parecián el señor Potato. Pero en realidad eran. . . ¡GENTE-COCO! Si, como lo ois. Cocos. Que protegían el tesoro. El loro les explicó todo y se excusó de haber entrado en su territorio, a cambio de que le dieran el tesoro. La gente coco le dijo que si, pero con la condición de que le trayera comida cada día al poblado de los Cocos. Y cada día venía con 2 sacos: uno vacío y otro lleno de fruta. El de fruta era la comida y el vacío era para el tesoro. Porque era tal que no se pudo llevar todo, venía cada día a cojer un poco.                                             
                                                                                                                                              FIN
 
 


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